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viernes, 1 de enero de 2021

 

ENTRANDO AL NUEVO AÑO 2021:

Salmo 23 desde mi perspectiva

 

Estamos terminando unos de los años más duros en la historia de la humanidad, con una pandemia que nos encerró a todos y además sacó a la luz muchas situaciones a todo nivel. Me llevo a hacer mi reflexión personal de final año, mirando desde la perspectiva bíblica mi andar en medio de todo este tiempo y mi sendero a recorrer hacia el futuro. Tomé el salmo 23 uno de los más conocidos en mi memoria, que a veces lo recito sin pensarlo, y lo asocie a mi paso por el 2020; en pocas palabras lo personalice: (la versión aquí es Reina Valera 1960)

Jehová es mi pastor; nada me faltará

Fue mi guardador este tiempo, no me faltó Su Presencia, su Provisión, su Dirección y su defensa

En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

Esto fue lo más difícil de este tiempo, OBLIGARME a descansar o estar confiada en grado sumo en medió de tantas situaciones en las que deseaba actuar, no quedarme quieta precisamente. Y ese pastoreo junto a aguas de reposo, solo en quietud escuchamos cosas que en movimiento la pasamos desapercibidas, pero Su Voz como agua que vivifica el espíritu es insustituible e indispensable para mí. Esas aguas de reposo habla de forma como Dios nos obligó a guardar un año SHABAT, si como lo lees, destinado a entender lo que Él es y como gobierna todo, nada escapa de sus manos. No solo es un tiempo, el SHABAT es una persona, el SHABAT es sinónimo de libertad.

Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

La versión de Las Américas dice que restaura el alma; hay situaciones que nos fraccionan el alma, producen quiebres a veces necesarios, a veces muy dolorosos. El alma fraccionada, dividida tiene doble visión, no ve bien, mezcla las emociones, puede producir estados de confusión en la toma de decisiones. Dios en este tiempo restaurando el alma de muchos de nosotros, le devuelve el equilibrio con El tan necesario para ser eficaces y efectivos. Las sendas de justicia a las que somos guiados solo se entra a través del ordenamiento, Dios pone en orden nuestros pasos con respecto a Él, Su Orden y Diseño, Su amor consiste en bendecirnos, pero solo bendice lo que se parece a Él, de ahí que es necesarios que seamos conducidos a través de las sendas de justicia.

 

Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

La sombra de muerte fue lo más espeluznante de este año 2020, oímos las cifras de muertos por la pandemia; nunca faltaba alguna noticia dolorosa de personas allegadas a nosotros que partieron bajo este tiempo, algunos en su tiempo. Nunca se había sentido un ambiente más pesado que este, el miedo rondaba. Pero a gracias a Dios por su Palabra que nos sustentó y recordó Quien estaba al mando. Puedo decirlo: camine en el valle de sombra de muerte de mano de mi Dios y aquí estoy aún de Su Mano. Me infundió aliento a veces con su cayado (un recordatorio de Sus promesas de manera firme pero suave) y otras veces lo hizo con Su vara (la corrección tajante de Su voz a continuar alineada a Él y sus instrucciones). Su Aliento me sostuvo.

 

Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Aquí el asunto se puso bueno, en medio de tanta adversidad el enemigo de nuestras almas fraguó planes de destrucción desde diferentes flancos para destruirnos (tuvo algunos ayudantes humanos) el objetivo del infierno era quebrar, manipular, esclavizar y olvidáramos las promesas de Dios. Pero Dios se burló no solo nos ayudó sino que aderezó mesa, es decir nos levantó a la vista de todos, nos levantó la cabeza, ahuyentó al enemigo y los hechos proclamaron: “este es MI HIJO(A), lo sustento y le proveo YO mismo, si te metes con ellos te entiendes Conmigo”. La verdad fue increíble el obrar de Dios, dejó demostrado que es un Padre Excelente. La unción de las ovejas se hacía a nivel de las orejas porque los bichos revolotean y las molestan, con el aceite son repelidas; ¿Cuántas veces los dichos que escuchábamos no eran alentadores? Las palabras, las noticias, eran duras, solo Su Unción, Su Aceite, Su Espíritu en nosotros de manera refrescante y en fe ahuyento a estos “bichos” de nuestros oídos. ¡Dios es bueno!

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

La bondad de Dios y Su Amor no dependen de temporadas, sino de Dios mismo, porque son Sus atributos los que se nombran aquí, Su Naturaleza que implica una existencia continua en y a través del tiempo siempre presentes, son la marca de su Persona. Tenemos Su firma en nosotros a traves de Jesús, esa firma determina lo que somos y tenemos en El. Por esto nuestra dirección segura es la casa de Dios, Dios habitando entre nosotros cada día por Su Espíritu.

¡Que privilegio podemos avanzar Él está en medio nuestro!

 

Keila Gutiérrez