ENTRANDO AL NUEVO AÑO 2021:
Salmo 23 desde mi perspectiva
Estamos terminando unos de los años más duros en la historia de la
humanidad, con una pandemia que nos encerró a todos y además sacó a la luz muchas
situaciones a todo nivel. Me llevo a hacer mi reflexión personal de final año,
mirando desde la perspectiva bíblica mi andar en medio de todo este tiempo y mi
sendero a recorrer hacia el futuro. Tomé el salmo 23 uno de los más conocidos
en mi memoria, que a veces lo recito sin pensarlo, y lo asocie a mi paso por el
2020; en pocas palabras lo personalice: (la versión aquí es Reina Valera 1960)
Jehová es mi
pastor; nada me faltará
Fue mi guardador este tiempo, no me faltó Su
Presencia, su Provisión, su Dirección y su defensa
En lugares
de delicados pastos me hará descansar;
Junto a
aguas de reposo me pastoreará.
Esto fue lo más difícil de este tiempo, OBLIGARME
a descansar o estar confiada en grado sumo en medió de tantas situaciones en
las que deseaba actuar, no quedarme quieta precisamente. Y ese pastoreo junto a
aguas de reposo, solo en quietud escuchamos cosas que en movimiento la pasamos
desapercibidas, pero Su Voz como agua que vivifica el espíritu es insustituible
e indispensable para mí. Esas aguas de reposo habla de forma como Dios nos obligó
a guardar un año SHABAT, si como lo lees, destinado a entender lo que Él es y
como gobierna todo, nada escapa de sus manos. No solo es un tiempo, el SHABAT
es una persona, el SHABAT es sinónimo de libertad.
Confortará
mi alma;
Me guiará
por sendas de justicia por amor de su nombre.
La versión de Las
Américas dice que restaura el alma; hay situaciones que nos fraccionan el alma,
producen quiebres a veces necesarios, a veces muy dolorosos. El alma
fraccionada, dividida tiene doble visión, no ve bien, mezcla las emociones,
puede producir estados de confusión en la toma de decisiones. Dios en este
tiempo restaurando el alma de muchos de nosotros, le devuelve el equilibrio con
El tan necesario para ser eficaces y efectivos. Las sendas de justicia a las
que somos guiados solo se entra a través del ordenamiento, Dios pone en orden
nuestros pasos con respecto a Él, Su Orden y Diseño, Su amor consiste en
bendecirnos, pero solo bendice lo que se parece a Él, de ahí que es necesarios
que seamos conducidos a través de las sendas de justicia.
Aunque ande
en valle de sombra de muerte,
No temeré
mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y
tu cayado me infundirán aliento.
La sombra de muerte
fue lo más espeluznante de este año 2020, oímos las cifras de muertos por la
pandemia; nunca faltaba alguna noticia dolorosa de personas allegadas a
nosotros que partieron bajo este tiempo, algunos en su tiempo. Nunca se había sentido
un ambiente más pesado que este, el miedo rondaba. Pero a gracias a Dios por su
Palabra que nos sustentó y recordó Quien estaba al mando. Puedo decirlo: camine
en el valle de sombra de muerte de mano de mi Dios y aquí estoy aún de Su Mano.
Me infundió aliento a veces con su cayado (un recordatorio de Sus promesas de
manera firme pero suave) y otras veces lo hizo con Su vara (la corrección tajante
de Su voz a continuar alineada a Él y sus instrucciones). Su Aliento me
sostuvo.
Aderezas
mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi
cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Aquí el asunto se
puso bueno, en medio de tanta adversidad el enemigo de nuestras almas fraguó
planes de destrucción desde diferentes flancos para destruirnos (tuvo algunos
ayudantes humanos) el objetivo del infierno era quebrar, manipular, esclavizar
y olvidáramos las promesas de Dios. Pero Dios se burló no solo nos ayudó sino
que aderezó mesa, es decir nos levantó a la vista de todos, nos levantó la
cabeza, ahuyentó al enemigo y los hechos proclamaron: “este es MI HIJO(A), lo
sustento y le proveo YO mismo, si te metes con ellos te entiendes Conmigo”. La verdad
fue increíble el obrar de Dios, dejó demostrado que es un Padre Excelente. La unción
de las ovejas se hacía a nivel de las orejas porque los bichos revolotean y las
molestan, con el aceite son repelidas; ¿Cuántas veces los dichos que escuchábamos
no eran alentadores? Las palabras, las noticias, eran duras, solo Su Unción, Su
Aceite, Su Espíritu en nosotros de manera refrescante y en fe ahuyento a estos “bichos”
de nuestros oídos. ¡Dios es bueno!
Ciertamente
el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la
casa de Jehová moraré por largos días.
La bondad de Dios y Su Amor no dependen de temporadas, sino de Dios
mismo, porque son Sus atributos los que se nombran aquí, Su Naturaleza que
implica una existencia continua en y a través del tiempo siempre presentes, son
la marca de su Persona. Tenemos Su firma en nosotros a traves de Jesús, esa firma determina lo que
somos y tenemos en El. Por esto nuestra dirección segura es la casa de Dios,
Dios habitando entre nosotros cada día por Su Espíritu.
¡Que privilegio podemos
avanzar Él está en medio nuestro!
Keila
Gutiérrez
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