Cnt 3:1 [Por] las noches busqué en mi cama al que ama mi alma; lo busqué, y no lo hallé.
Cnt 3:2 Me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad; por las calles y por las plazas buscaré al que ama mi alma; lo busqué, y no lo hallé.
Cnt 3:3 Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, y les dije: ¿Habéis visto al que ama mi alma?
Cnt 3:4 Pasando de ellos un poco, hallé luego al que mi alma ama; trabé de él, y no lo dejé, hasta que lo metí en casa de mi madre, y en la cámara de la que me dio a luz.
El Rhema, el Kairos y la dimensión territorial, no son mi propósito último.
Entendemos como RHEMA:
“La palabra de Dios dada, fundamentada por supuesto en el "LOGOS", para un momento, tiempo, circunstancia o persona especifica a fin de lograr un objetivo celestial definido".
Por KAIROS entendemos como:
“La oportunidad, el tiempo señalado por Dios a fin de operar, ocupar una posición, territorio o estación particular en el plan definido por Dios para ese tiempo”.
La dimensión territorial es ese ámbito físico y/o espiritual, que es donde la autoridad debe ser ejercida así como la manifestación del Reino de Dios.
Pero, ¿qué pasa cuando estos elementos de índole celestial, muy necesario y particularmente fuertes en los ámbitos proféticos llegan a ocupar un lugar prominente?
¿Cuándo cada decisión esta sujeta a lo que se pueda ver o percibir a este nivel?.
¿Cuándo cada decisión esta sujeta a lo que se pueda ver o percibir a este nivel?.
La mujer de Cantares 3 está en el lugar o territorio adecuado, estaba en su cuarto matrimonial, ocupando el lugar que le correspondía. En el tiempo que efectivamente se debe descansar o estar en cama y por supuesto disposición y actitud propia. En lugar donde normalmente las palabras son mas íntimas, personales. Palabras de todo tipo, direccionales, estratégicas, consoladoras, exhortadoras. Y allí las voces aún estaban en el cuarto y se recuerdan.
Pero el esposo no estaba allí, parecía todo en su lugar: el tiempo, el territorio y la promesa en palabras. Pero no es el esposo, dice el texto que lo busco en su cama. Cuantas veces parece que estamos donde debemos estar, hablamos lo que debemos hablar y en el tiempo debido, PERO EL ESPOSO NO ESTA. Empezamos a buscar, oramos, intercedemos, ayunamos, vigilamos, leemos libros, hablamos con otros ministerios, vemos Enlace, y nada de nada. Nadie lo ha visto. Aun los guardas (profetas) no le han visto.
Pero el esposo no estaba allí, parecía todo en su lugar: el tiempo, el territorio y la promesa en palabras. Pero no es el esposo, dice el texto que lo busco en su cama. Cuantas veces parece que estamos donde debemos estar, hablamos lo que debemos hablar y en el tiempo debido, PERO EL ESPOSO NO ESTA. Empezamos a buscar, oramos, intercedemos, ayunamos, vigilamos, leemos libros, hablamos con otros ministerios, vemos Enlace, y nada de nada. Nadie lo ha visto. Aun los guardas (profetas) no le han visto.
Hasta este momento todo iba bien, pero la falta del esposo ha desencadenado una búsqueda frenética por todas partes. PORQUE EL NIVEL DE INTIMIDAD DEBE SER MAYOR.
Cuando el Esposo nos quiere con El y solo con El. No importa el lugar, el tiempo ni la palabra. Solo El.
El es nuestra fuente de dirección y nuestro destino. No podemos dejar que otras cosas que provienen de El ocupen el lugar que solo Él llena. Es un nivel distinto de conocer íntimamente, mi destino no estará en el lugar, ni el tiempo ni siquiera en palabras, sino en la certeza que estoy unido a Él siempre. Y camino a su lado.
Estar en una parte, con una palabra en el tiempo pero NO CON ÉL, se puede estar así, pero no se puede permanecer mucho tiempo así. Eso quiere decir que hace tiempo no camino con Él, y quizás ya tengo otra dirección y otros sueños.
¡Que bueno que me incomoda su ausencia!
Así puedo sentir la necesidad de Él.
Estar con Él es nuestro máximo nivel.
Ayúdanos Señor.
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